miércoles, 16 de enero de 2013

M A S


Creo que ha llegado el momento de hablaros de MAS. ¿Y qué es eso? Pues se trata de un proyecto de evangelización a través del arte y los medios de comunicación. Lo hemos comenzado un grupo de 4 "locos" que, por esas cosas de la vida, pertenecemos a la Renovación Carismática. 
Después de hablar, orar y meditar, hemos creado una asociación (Asociación MAS) y nos hemos puesto manos a la obra. MAS son las siglas de Medios y Arte al Servicio de la Evangelización, pero también podrían ser las siglas de Mision Amor Servicio. Porque de eso se trata de una Misión, realizada con Amor al Servicio de la Iglesia. 
Yo siempre he sido reacia a Facebook. Es más no quería ni oír hablar de ello. Me bastaba y me sobraba con mis mails y mi blog. Pero, hete aquí que,  por esas cosas de los medios, nos hemos visto en la necesidad de abrir perfil en Facebook y, tengo que reconocer, que he descubierto todo un mundo de posibilidades. Ahora alimento 3 páginas en Facebook, además de mi perfil personal. Además también tenemos un blog de la Asociación en Wordpress: http://asociacionmas.wordpress.com al que os invito a entrar si así lo creéis conveniente.
En fin que entre Facebook, Wordpress y MAS, vivo sin vivir en mí, y tengo a este mi pobre blog (Tirarpalante) algo abandonado. No hablemos de los mails. Ya casi no mando ninguno personal, casi todos tienen que ver con MAS. Porque, se me olvidaba, además de todo lo anterior también tenemos dominio, y claro buzones de correo. En fin, todo un trasiego por Internet, sin contar los móviles con el WhatsApp y las reuniones por Skype.  ¡Todo un mundo!
Fruto de esta primera etapa de MAS va a ser la celebración de un Retiro Internacional de Sacerdotes en el Santuario de Loyola. Será en julio de este año, entre los días 8 al 12. Lo van a dirigir Sor Briege McKenna y el P. Kevin Scallon. ¡Hemos picado alto! Pero es que ya puestos a soñar, decidimos soñar a lo grande. Y estamos teniendo resultados asombrosos. El Señor nos lleva y volamos con alas de águila. Toda la información sobre el Retiro la podéis encontrar en el blog de MAS.
Este será nuestro primer evento grande, pero MAS tiene muchos más proyectos en cartera: editorial, vídeos, música, y con el tiempo radio, televisión, peregrinaciones, escuela de evangelización. ¡Seguimos soñando a lo grande! Pero es que el Señor hace posible lo que parece imposible, y nosotros damos testimonio de ello.
Cada uno de vosotros podéis contribuir de distintos modos a que todo este proyecto sea realidad. Con vuestra oración, con vuestro apoyo financiero, poniendo vuestros dones a nuestra disposición. En fin, que hay innumerables maneras de ayudar, y os aseguro que toda ayuda es poca.
No quiero cansaros más, pero os puedo decir con todo el corazón que ¡me entusiasma este proyecto! Si no os había contado nada hasta ahora, es porque estaba esperando a que se fuera consolidando, fuera tomando cuerpo. Ya es hora de anunciar a los cuatro vientos que somos ¡MAS!
En Facebook os invito a entrar en: M@S Evangelización y en Retiro Internacional de Sacerdotes 2013.

domingo, 13 de enero de 2013

FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

Autor: Papa Juan Pablo II | Fuente: Catholic.net
Comienza la vida pública del Redentor
El bautismo, al hacernos partícipes de la Muerte y Resurrección del Salvador, nos llena de una vida nueva.
 
Comienza la vida pública del Redentor
Queridos hermanos y hermanas:

La fiesta litúrgica del Bautismo de Jesús, nos recuerda el acontecimiento que inauguró la vida pública del Redentor, y comenzó así a manifestarse el misterio ante el pueblo.

El relato evangélico pone de relieve la conexión que hay, desde el comienzo, entre la predicación de Juan Bautista y la de Jesús. Al recibir aquel bautismo de penitencia, Jesús manifiesta la voluntad de establecer una continuidad entre su misión y el anuncio que el Precursor había hecho de la proximidad de la venida mesiánica. Considera a Juan Bautista como el último de la estirpe de los Profetas y "más que un profeta" (Mt 11, 9), ya que fue encargado de abrir el camino al Mesías.

En este acto del Bautismo aparece la humildad de Jesús: Él, el Hijo de Dios, aunque es consciente de que su misión transformará profundamente la historia del mundo, no comienza su ministerio con propósitos de ruptura con el pasado, sino que se sitúa en el cauce de la tradición judaica, representada por el Precursor. Esta humildad queda subrayada especialmente en el Evangelio de San Mateo, que refiere las palabras de Juan Bautista: "Soy yo quien debe ser por Tí bautizado, ¿y vienes Tú a mí?" (3, 14). Jesús responde, dejando entender que en ese gesto se refleja su misión de establecer un régimen de justicia, o sea, de santidad divina, en el mundo: "Déjame hacer ahora, pues conviene que cumplamos toda justicia" (3, 15).

La intención de realizar a través de su humanidad una obra de santificación, anima el gesto del bautismo y hace comprender su significado profundo. El bautismo que administraba Juan Bautista era un bautismo de penitencia con miras a la remisión de los pecados. Era conveniente para los que, reconociendo sus culpas, querían convertirse y retornar a Dios. Jesús, absolutamente santo e inocente, se halla en una situación diversa. No puede hacerse bautizar para la remisión de sus pecados. Cuando Jesús recibe un bautismo de penitencia y de conversión, es para la remisión de los pecados de la humanidad. Ya en el Bautismo comienza a realizarse todo lo que se había anunciado sobre el siervo doliente en el oráculo del libro de Isaías: allí el siervo es representado como un justo que llevaba el peso de los pecados de la humanidad y se ofrecía en sacrificio para obtener a los pecadores el perdón divino (53, 4-12).

El Bautismo de Jesús es, pues, un gesto simbólico que significa el compromiso en el sacrificio para la purificación de la humanidad. El hecho de que en ese momento se haya abierto el Cielo, nos hace comprender que comienza a realizarse la reconciliación entre Dios y los hombres. El pecado había hecho que el cielo se cerrase; Jesús restablece la comunicación entre el Cielo y la tierra. El Espíritu Santo desciende sobre Jesús para guiar toda su misión, que consistirá en instaurar la alianza entre Dios y los hombres.

Como nos relatan los Evangelios, el Bautismo pone de relieve la filiación divina de Jesús: el Padre lo proclama su Hijo predilecto, en el que se ha complacido. Es clara la invitación a creer en el misterio de la Encarnación y, sobre todo, en el misterio de la Encarnación redentora, porque está orientada hacia el sacrificio que logrará la remisión de los pecados y ofrecerá la reconciliación al mundo. Efectivamente, no podemos olvidar que Jesús presentará más tarde este sacrificio como un bautismo, cuando pregunte a dos de sus discípulos: "¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber o ser bautizados con el bautismo con que yo he de ser bautizado?" (Mc 10, 38). Su Bautismo en el Jordán es sólo una figura; en la Cruz recibirá el Bautismo que va a purificar al mundo.

Mediante este Bautismo, que primero tuvo expresión en las aguas del Jordán y que luego fue realizado en el Calvario, el Salvador puso el fundamento del bautismo cristiano. El bautismo que se practica en la Iglesia se deriva del sacrificio de Cristo.

Es el Sacramento con el cual, a quien se hace cristiano y entra en la Iglesia, se le aplica el fruto de este sacrificio: la comunicación de la vida divina con la liberación del estado de pecado.

El rito del bautismo, rito de purificación con el agua, evoca en nosotros el Bautismo de Jesús en el Jordán. En cierto modo reproduce ese primer bautismo, el del Hijo de Dios, para conferir la dignidad de la filiación divina a los nuevos bautizados. Sin embargo, no se debe olvidar que el rito bautismal produce actualmente su efecto en virtud del sacrificio ofrecido en la Cruz. A los que reciben el bautismo se les aplica la reconciliación obtenida en el Calvario.

He aquí, pues, la gran verdad: el bautismo, al hacernos partícipes de la Muerte y Resurrección del Salvador, nos llena de una vida nueva. En consecuencia, debemos evitar el pecado o, según la expresión del Apóstol Pablo, "estar muertos al pecado", y "vivir para Dios en Cristo Jesús" (Rom 6, 11).

En toda nuestra existencia cristiana el bautismo es fuente de una vida superior, que se otorga a los que, en calidad de hijos del Padre en Cristo, deben llevar en sí mismos la semejanza divina.

Audiencia General miércoles 11 de enero de 1984

sábado, 12 de enero de 2013

30 AÑOS


El día 4 de enero puse título a esta entrada. Tenía la intención de escribir sobre los 30 años que mi hija cumplía ese día. Tener una hija de 30 años no es algo baladí. Una siempre se ve joven, o al menos espera aparentarlo, pero cuando te das cuenta de que tu bebé ha cumplido 30 años no puedes dejar de lado lo obvio, ¡te estás haciendo mayor!
Cecilia es, ha sido y será la niña de mis ojos. No soy ni mucho menos la madre perfecta, ni Cecilia es el modelo de hija perfecta. Al menos según los cánones. Pero creo que tanto ella como yo intentamos ser lo mejor la una para la otra. 
Cada año empieza igual para mí, desde hace 30. Al cumplir años tan pronto, Cecilia protagoniza siempre estos primeros días de enero. Desde el bullicio de Año Nuevo, pasando por su cumple, el día de Reyes y la resaca fin de fiesta. Así año tras año. Yo, en éste, no dejo de tener un sabor agridulce en mi boca. Sensaciones contrarias. La alegría de poder celebrar los 30 años de mi hija, con salud, y la sensación de sentirme perdida en tantos momentos. Sigo en un túnel y todavía no encuentro la salida. Veo destellos, pero sigo en la oscuridad.
Pero sigo agarrada al Señor con fuerza. A veces pienso que si no fuera por Él... En fin, prefiero no recrearme demasiado en esos pensamientos. 
Lo que traiga este año, sólo Dios lo sabe. Creo que lo único que podemos poner nosotros es la actitud con la que vivamos los distintos acontecimientos. Yo, por el momento, lo quiero encarar con una sonrisa, con esperanza y con ilusión. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

Principio y fin


Hay un tiempo para cada cosa. Así lo dice el Libro del Eclesiastés, un tiempo para sembrar, un tiempo para cosechar, un tiempo para reír, un tiempo para llorar, etc... Y ahora es el tiempo de terminar para volver a empezar. Así cada año, por estas fechas, echamos la vista atrás recordando lo vivido y miramos hacia adelante esperando aprovechar las 365 oportunidades que nos brinda el año nuevo. Y yo no podía ser menos. Pero no quiero explayarme relatando todo lo acontecido durante este año, no tengo tiempo ni ganas de hacerlo, prefiero compartir mi presente para encarar con ganas el futuro. Y es que voy a necesitar muchas ganas, mucha oración, mucha ayuda, para entrar con buen pie en el año. Ahora más que nunca debo aferrarme al Señor y esperar en Él. Debo poner en práctica tantas cosas escuchadas y dichas, ahora es el tiempo de hacerlas carne y de vivirlas. Ahora es el tiempo de creerme las promesas que Él me ha hecho, de creerme cada palabra que me ha regalado. Si no lo hiciera, si tirara la toalla, si me dejara caer en la desesperación, todo sería vacío y mentira, y le daría cancha al otro, al enemigo que no quiere verme feliz. Me siento como Job, y os aseguro que no son palabras dichas al viento, exactamente como Job. Estoy llegando al límite de todo, y lo único que me queda es gritarle al Señor y esperar en Él. Y toda mi carne se rebela, y me duele, y tengo que pararme para poder coger aire y respirar en el Señor. En fin, que ese es mi presente y que no puedo negar lo que vivo y siento. De todos modos sigo pensando que hay mucho por delante, que a pesar de los nubarrones el sol está allí, que los túneles se acaban, que lo que hoy nos parece imposible, mañana se vuelve posible, que merece la pena vivir y que hay que hacerlo a tope.
Gracias por haberme acompañado hasta aquí, gracias de antemano porque sé que lo vais a hacer en este año que empieza. Parémonos un momento y demos gracias al Señor por lo que se acaba y por lo que empieza, recordando que Él hace nuevas todas las cosas y sabiendo que cuida de nosotros sin descanso. Os deseo a todos un bendito y feliz año nuevo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD




Que vuestro hogar se vea calentado
por el amor del Salvador,
vuestros corazones cubiertos por Su paz,
y vuestro nuevo año lleno
de Su alegría desbordante.

“El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo”. (Rm 15, 13)

FELIZ NAVIDAD
Besitos,
Lou



viernes, 14 de diciembre de 2012

Un poco de poesía


Coplas del alma que pena por ver a Dios

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

1. En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.

2. Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

3. Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero, porque no muero.

4. El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

5. Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar
por no verte como quiero,
y muero porque no muero.

6. Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

7. ¡Sácame de aquesta muerte
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

8. Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero? 


Santo de Hoy

Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid
Juan de la Cruz, Santo
Doctor de la Iglesia, 14 de diciembre
 
Juan de la Cruz, Santo

Doctor de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de san Juan de la Cruz, presbítero de la Orden de los Carmelitas y doctor de la Iglesia, el cual, por consejo de santa Teresa, fue el primero de los hermanos que emprendió la reforma de la Orden, empeño que sostuvo con muchos trabajos, obras y ásperas tribulaciones, y, como demuestran sus escritos, buscando una vida escondida en Cristo y quemado por la llama de su amor, subió al monte de Dios por la noche oscura, descansando finalmente en el Señor, en Úbeda, de la provincia de Jaén (1591).

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordioso, es de origen hebreo.


Ávila y concretamente Fontiveros fue su patria chica. Luego lo será Castilla y de modo principal Andalucía la tierra de sus amores.

Se llamó Juan Yepes. Nació en 1542 del matrimonio que formaban Gonzalo y Catalina; eran pañeros y vivían pobres. Su padre muere pronto y la viuda se ve obligada a grandes esfuerzos para sacar adelante a sus tres hijos: Francisco, Luis y Juan. Fue inevitable el éxodo cuando se vio que no llegaba la esperada ayuda de los parientes toledanos; Catalina y sus tres hijos marcharon primero a Arévalo y luego a Medina del Campo que es el centro comercial de Castilla. Allí malviven con muchos problemas económicos, arrimando todos el hombro; pero a Juan no le van las manualidades y muestra afición al estudio.

Entra en el Colegio de la Doctrina, siendo acólito de las Agustinas de la Magdalena, donde le conoció don Alonso Álvarez de Toledo quien lo colocó en el hospital de la Concepción y le costea los estudios para sacerdote. Los jesuitas fundan en 1551 su colegio y allí estudió Humanidades. Se distinguió como un discípulo agudo.

Juan eligió la Orden del Carmen; tomó su hábito en 1563 y desde entonces se llamó Juan de Santo Matía; estudia Artes y Teología en la universidad de Salamanca como alumno del colegio que su Orden tiene en la ciudad. El esplendor del claustro es notorio: Mancio, Guevara, Gallo, Luis de León enseñan en ese momento.

En 1567 lo ordenaron sacerdote. Entonces tiene lugar el encuentro fortuito con la madre Teresa en las casas de Blas Medina. Ella ha venido a fundar su segundo "palomarcico", como le gustaba de llamar a sus conventos carmelitas reformados; trae también con ella facultades del General para fundar dos monasterios de frailes reformados y llegó a convencer a Juan para unirlo a la reforma que intentaba salvar el espíritu del Carmelo amenazado por los hombres y por los tiempos. Llegó a exclamar con gozo Teresa ante sus monjas que para empezar la reforma de los frailes ya contaba con "fraile y medio" haciendo con gracia referencia a la corta estatura de Juan; el otro fraile, o fraile entero, era el prior de los carmelitas de Medina, fray Antonio de Heredia.

Inicia su vida de carmelita descalzo en Duruelo y ahora cambia de nombre, adoptando el de Juan de la Cruz. Pasa año y medio de austeridad, alegría, oración y silencio en casa pobre entre las encinas. Luego, la expansión es inevitable; reclaman su presencia en Mancera, Pastrana y el colegio de estudios de Alcalá; ha comenzado la siembra del espíritu carmelitano.

La monja Teresa quiere y busca confesores doctos para sus monjas; ahora dispone de confesores descalzos que entienden -porque lo viven- el mismo espíritu. Por cinco años es Juan el confesor del convento de la Encarnación de Ávila. La confianza que la reformadora tiene en el reformador -aunque posiblemente no llegó a conocer toda la hondura de su alma- se verá de manifiesto en las expresiones que emplea para referirse a él; le llamará "senequita" para referirse a su ciencia, "santico de fray Juan" al hablar de su santidad, previendo que "sus huesecicos harán milagros".

No podía faltar la cruz; llegó del costado que menos cabía esperarla. Fueron los hermanos calzados los que lo tomaron preso, lo llevan preso a Toledo donde vivió nueve meses de durísima prisión. Es la hora de Getsemaní, la noche del alma, un periodo de madurez espiritual del hombre de Dios expresado en sus poemas. Logra escapar en 1578 del encierro de forma dramática, poniendo audacia y ganando confianza en Dios, con una cuerdecilla hecha con pedazos de su hábito y saliendo por el tragaluz.

En los oficios de dirección siempre aparece Juan de la Cruz como un segundón; serán los padres Gracián y Doria quienes se encarguen de la organización, Juan llevará la doctrina y cuidará del espíritu.

Se le ve presente en la serranía de Jaén, confesor de las monjas en Beas de Segura, donde se encuentra la religiosa Ana de Jesús. Después en Baeza; funda el colegio para la formación intelectual de sus frailes junto a la principal universidad andaluza. Y en Granada, en el convento de los Mártires, continuará su trabajo de escritor. En 1586 funda los descalzos de Córdoba, como los de Mancha Real.

Consiliario del padre Doria, en Segovia, por tres años. ¡Cómo no recordar su deseo-exponente de amor rendido- ante la contemplación de un Cristo doliente! "Padecer, Señor, y ser menospreciado por Vos".

En 1591 la presencia de fray Juan de la Cruz empieza a ser non grata ante el padre Doria. La realidad es que está quedando arrinconado y hasta llega a tramarse su expulsión del Carmelo.

Marcha a la serranía de Jaén, en la Peñuela, para no estorbar y se plantea la posibilidad de marchar a las Indias; allí estará más lejos. Es otro tiempo de oración solitaria y sabrosa. La reforma carmelitana vive agitada por el modo de proceder de Doria; a Juan le toca orar, sufrir y callar. Quizá tenga Dios otros planes sobre él y está preparándolo para una etapa mejor.

Aquella inapetencia tan grande provocada por las calenturas persistentes provocó un mimo de Dios haciendo que aparecieran espárragos cuando no era su tiempo para calmar el antojadizo deseo de aquel fraile que iba de camino, sin fuerzas y medio muerto de cansancio, buscando un médico.

Pasó dos meses en Úbeda. No acertó el galeno. Se presentó la erisipela en una pierna; luego vino la septicemia. Y en medio andaban los frailes con frialdad y era notoria la falta de consideración por parte del superior de la casa. Hasta que llegó el 13 de diciembre, cuando era de noche, que marchó al cielo desde el "estercolero del desprecio". Llovía.

Al final de este resumen-recuerdo de un fraile místico que supo y quiso aprovechar el mal para sacar bien, el desprecio de los hombres para hacerse más apreciado de Dios, y el mismo lenguaje para expresar lo inefable de la misteriosa intimidad con Dios con lírica palabra estremecida, pienso que será buen momento para hacer mención de algunas de las obras que le han hecho figura de la cultura hispana del siglo XVI. Subida al Monte Carmelo y Noche oscura del alma que bien pueden considerarse tanto una obra como dos; el Cántico espiritual, Llama de amor viva y algunos poemas y avisos.

Lo canonizaron en 1726. Pío XI lo hizo doctor de la Iglesia en 1926. Su gran conocedor y admirador Juan Pablo II, lo nombró patrono de los poetas

Un fraile de cuerpo entero.

Consulta también San Juan de la Cruz de Jesús Martí Ballester

Busca sus obras completas en:Aquí

¿Quieres saber más? Consulta corazones.org