domingo, 1 de agosto de 2010

En agosto


Parece mentira pero ya estamos en agosto. Para mí desde siempre, como para otros muchos, es el mes de vacaciones por excelencia. Agosto huele a playa, a sardinada, a pólvora de fuegos artificiales, a Virgen de Agosto, celebrada en tantos pueblos, a pandilla de verano, a tardes de Sierra. Pues eso, ya estamos en agosto y llevo un montón sin escribir, sin enviar correos y totalmente ajena a este mundo de Internet. Pero hoy me ha parecido conveniente volver a entrar y decir que aquí sigo, que estoy bien y que sigo "tirando palante". He estado unos días en el Algarve (Portugal) con mis padres y mi hermana Ana. La foto la tomé en la playa de Tavira. Me encantan los veleros, me encanta el mar y me encanta la playa. Me gusta cambiar de paisajes exteriores, manteniendo mi paisaje interior. Dentro de unos días me voy a Rusia. Desde pequeña he querido ver San Petersburgo, y ahora voy a cumplir mi sueño. ¡Qué emoción! Voy con un montón de gente querida y creo que va a ser un viaje estupendo. Este año no puedo ir a Santiago, pero me iré a Loyola a finales de agosto, a una semana de oración con los de Guipuzcoa. Ya estuve hace años con ellos y fue una auténtica gozada. Desde hace años esa última semana de agosto la he pasado de retiro, y es una muy buena costumbre. Así cargas pilas y empiezas septiembre con tranquilidad de cuerpo, mente y espíritu.
En estos días que no he escrito, ha habido muchas cosas que me han llamado la atención y pensaba, voy a escribir de eso, pero al final me ha podido la pereza y no lo he hecho. Mejor así, he podido leer mucho y descansar mucho, y eso también es bueno. Porque a la larga, y a la corta, de eso se trata en vacaciones, de descansar de rutinas, de hábitos y de cosas que haces el resto del año. No se trata de hacer grandes viajes, ni grandes cosas, se trata de disfrutar de tu tiempo a tope, sin cargarte de obligaciones y hacer de lo mínimo algo grande. ¡Me encanta el verano!

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