miércoles, 25 de diciembre de 2013

NAVIDAD

Autor: P. Ángel Amo. | Fuente: Catholic.net
La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.
Manifestación del Verbo de Dios a los hombres, 25 de diciembre
 
La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

Con la solemnidad de la Navidad, la Iglesia celebra la manifestación del Verbo de Dios a los hombres”. En efecto, éste es el sentido espiritual más importante y sugerido por la misma liturgia, que en las tres misas celebradas por todo sacerdote ofrece a nuestra meditación “el nacimiento eterno del Verbo en el seno de los esplendores del Padre (primera misa); la aparición temporal en la humildad de la carne (segunda misa); el regreso final en el último juicio (tercera misa)” (Liber Sacramentorum).

Un antiguo documento del año 354 llamado el Cronógrafo confirma la existencia en Roma de esta fiesta el 25 de diciembre, que corresponde a la celebración pagana del solsticio de invierno “Natalis solis invicti”, esto es, el nacimiento del nuevo sol que, después de la noche más large del año, readquiría nuevo vigor.

Al celebrar en este día el nacimiento de quien es el verdadero Sol, la luz del mundo, que surge de la noche del paganismo, se quiso dar un significado totalmente nuevo a una tradición pagana muy sentída por el pueblo, porque coincidía con las ferias de Saturno, durante las cuales los esclavos recibían dones de sus patrones y se los invitaba a sentarse a su mesa, como libres ciudadanos. Sin embargo, con la tradición cristiana, los regalos de Navidad hacen referencia a los dones de los pastores y de los reyes magos al Niño Jesús.

En oriente se celebraba la fiesta del nacimiento de Cristo el 6 de enero, con el nombre de Epifanía, que quiere decir “manifestación”; después la Iglesia oriental acogió la fecha del 25 de diciembre, práctica ya en uso en Antioquía hacia el 376, en tiempo de San Juan Crisóstomo, y en el 380 en Constantinopla. En occidente se introdujo la fiesta de la Epifanía, última del ciclo navideño, para conmemorar la revelación de la divinidad de Cristo al mundo pagano.

Los textos de la liturgia navideña, formulados en una época de reacción contra la herejía trinitaria de Arrio, subrayan con profundidad espiritual y al mismo tiempo con rigor teológico la divinidad y realeza del Niño nacido en el pesebre de Belén, para invitarnos a la adoración del insondable misterio de Dios revestido de carne humana, hijo de la purísima Virgen María. 

lunes, 23 de diciembre de 2013

PREGÓN DE NAVIDAD

Se hace saber que ante la abrumadora ola de mensajes vacuos y cursis que nos rodean, he decidido pregonar a los cuatro vientos mi posición. Voy a ser radical, y la verdad es que poco me importa. Visto lo visto, a veces una tiene que dejarse de tonterías y convertirse en alguien políticamente muy incorrecto. Todos los años asistimos al mismo triste espectáculo. Y digo triste porque eso es lo me causa: tristeza (además de alguna nausea). Y es que ya está bien de que despuntando noviembre comencemos a ser bombardeados con mensajes almibarados de retornos a casa, gordos de rojo, abuelitas cocineras, juegos de azar en paisajes nevados, burbujas de cava y demás zarandajas. ¿Qué tiene que ver eso con la Navidad? Pues yo creo que nada. Es como si todo el mundo hiciera un pacto de no agresión (aunque resulta bastante agresivo) y decidiera volverse cursi de golpe. Eso sí, al único que no mencionan es al único que tendrían que celebrar: a Jesús. Tanto se habla de amor, paz, alegría, etc., pero no se menciona al único que trae a nuestras vidas todo eso y mucho más. No es de extrañar que muchos huyan y quieran salir corriendo de esta locura, a mí me dan ganas de hacerlo. Yo tampoco quiero celebrar esta Navidad desvirtuada y desnortada. Jesús debería ser el único protagonista, el único regalo que deseáramos y pidiéramos. Pero, está visto, que Él es en muchos casos el gran ausente de toda esta algarabía navideña. ¡Cuánto miedo al silencio! ¡Cuánto miedo a un Niño pequeño y desvalido! 
Escuchaba esta madrugada la radio (mi sempiterna falta de sueño) y me estremecía al oír lo que decían algunas personas sobre la Navidad: "antes era mejor, se ha perdido la magia, mis hijos ya han crecido, falta esta persona o aquella, etc..." Un rosario de recuerdos nostálgicos y presente triste. ¡Qué pena! Pues sí,  ¡qué pena! Todos hemos perdido cosas y personas a lo largo del camino, todos sufrimos las ausencias, pero es precisamente allí, en lo que nos duele, donde quiere nacer el Señor. Jesús, si le abrimos, quiere llenar nuestros vacíos. Y, verdaderamente, es el único que puede hacerlo. "Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz". 
Y por eso pregono que yo quiero celebrar el nacimiento de este Niño. Quiero celebrar el día en el que el cielo y la tierra se besan. Quiero pararme, contemplar el misterio de Dios encarnado en una Virgen, para salvarme, por pura gracia, por pura iniciativa suya. Quiero hacer silencio ante la magnitud de algo tan pequeño e indefenso como un bebé, nacido para redimir al mundo. ¡Basta ya de tanto ruido! 
Ojalá todos podamos vivir una Navidad "como Dios manda". Ojalá todos aprendamos a pronunciar correctamente la palabra Navidad. Como pasa con muchos idiomas, se escribe de una manera, pero se pronuncia de otra. Aprendamos a decirlo bien.
Os deseo de todo corazón a todos una Feliz Navidad, es decir, un Feliz Nacimiento de Jesucristo en vuestras vidas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

LA GUADALUPANA

Autor: . | Fuente: Catholic.net
Nuestra Señora de Guadalupe
Advocación Mariana. 12 de diciembre
 
Nuestra Señora de Guadalupe

Historia de la fiesta
Aunque las diferentes advocaciones de la Virgen María son muy numerosas, la Iglesia le da especial importancia a las tres apariciones de la Virgen María en diferentes partes del mundo:
  • Aparición de la Virgen de Guadalupe: 12 de Diciembre de 1531 en México.

  • Aparición de la Virgen de Lourdes: 11 de Febrero de 1858 en Francia.

  • Aparición de la Virgen de Fátima: 13 de Mayo de 1917 en Portugal.

  • Debemos recordar que es la misma Virgen María la que se ha aparecido en los distintos lugares, en estos tres momentos para ayudarnos y animarnos a seguir adelante en nuestro camino al cielo. En estas apariciones, la Virgen nos ha pedido rezar el Rosario, acudir al Sacramento de la Penitencia y hacer sacrificios para la salvación del mundo.

    La Virgen de Guadalupe es muy importante para la fe de todos los mexicanos, pues en ella nuestra Madre del Cielo manifestó claramente su amor de predilección por este pueblo, dejando un hermoso mensaje lleno de ternura y dejando su imagen grabada en un ayate como muestra de su amor.

    En el Nican Mopohua se puede encontrar la historia completa de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, pero aquí presentamos un resumen de la misma:

    Hace muchos años, los indios aztecas que vivían en el valle de México, no conocían a Jesús. Ellos tenían muchos dioses y eran guerreros. Los misioneros eran unos sacerdotes que vinieron de España y que poco a poco fueron evangelizando a los indios. Les enseñaron a conocer, amar e imitar a Jesús en la religión católica y los bautizaron.

    Entre los primeros que se bautizaron, había un indio muy sencillo llamado Juan Diego, quien iba todos los sábados a aprender la religión de Cristo y a la misa del pueblo de Tlatelolco.

    El sábado 9 de Diciembre de 1531, cuando Juan Diego pasaba por el Cerro del Tepeyac para llegar a Tlatelolco, escuchó el canto de muchos pájaros y una voz que le decía: "Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?". Al voltear Juan Diego vio una Señora muy hermosa.

    La Señora le dijo: "Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios. He venido hasta aquí para decirte que quiero que se me construya un templo aquí, para mostrar y dar mi amor y auxilio a todos ustedes".

    La Virgen le dijo a Juan Diego que fuera a ver al Obispo y le contara lo que Ella le había dicho.

    Juan Diego salió de la casa del Obispo muy triste porque no le creyó. Entonces fue al Cerro del Tepeyac a pedirle a la Virgen que mejor mandara a un hombre más importante porque a él no le creían.

    La Señora le dijo a Juan Diego que volviera el domingo a casa del Obispo. Esta vez, el Obispo le dijo que le trajera una señal, es decir, una prueba de que la Señora de verdad era la Virgen.

    Juan Diego no pudo ir al día siguiente al Tepeyac, pues su tío Bernardino se puso muy enfermo y fue por un médico. Fue hasta el martes, cuando al pasar por el cerro para ir por un sacerdote que confesara a su tío, se le apareció la Virgen y le dijo: "Juanito, Juan Dieguito; ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿Por qué te preocupas?”. Después, le hizo saber que su tío ya estaba curado y le pidió que subiera a la punta del cerro a cortar unas rosas y las guardara en su ayate. Juan Diego se sorprendió de aquella orden, pues era invierno y no era tiempo de rosas. Sin embargo, obedeció y encontró las rosas tal como la Virgen le había dicho. Se las llevó y Ella le dijo: "Hijo mío, el más pequeño, estas rosas serán la prueba que llevarás al obispo".

    Juan Diego fue de nuevo a ver al Obispo y le dijo que la Virgen le había mandado la prueba de que Ella era realmente la Virgen.

    Al soltar su ayate, las rosas cayeron al suelo y apareció dibujada en la tela la preciosa imagen de la Virgen de Guadalupe.

    Fue entonces cuando el Obispo creyó que la Virgen quería que le construyeran en ese lugar un templo.

    El ayate permaneció un tiempo en la capilla del Obispo Fray Juan de Zumárraga. El 26 de diciembre de 1531 lo trasladaron a una ermita construida al pie del Tepeyac.
  • En 1754, Benedicto XIV nombró a al Virgen de Guadalupe patrona de la Nueva España, desde Arizona hasta Costa Rica.

  • El 12 de octubre de 1895 se llevó a cabo la coronación pontificia de la imagen, concedida por León XIII.

  • En 1904, San Pío X elevó el santuario de México a la categoría de Basílica y en 1910 proclamó a la Virgen de Guadalupe, Patrona de toda América Latina.

  • En 1945, Pío XII le dio el título de la Emperatriz de América. El 12 de Octubre de 1976 se inauguró la nueva Basílica de Guadalupe.
  • Miles de personas de México y del mundo entero, visitan cada año la Basílica de Guadalupe, en donde está la hermosa pintura que la Virgen pintó a Juan Diego en su ayate para pedirle a Nuestra Madre su amor, su protección y su ayuda.

    Las peregrinaciones no sólo se llevan a cabo en México, las hay en todos los países del mundo a diferentes templos. Algunas personas van de rodillas, porque le hacen una promesa a la Virgen cuando le piden un favor. En las peregrinaciones, la gente va haciendo oración, sacrificios y cantando. Muchas veces, las peregrinaciones vienen de muy lejos y se tardan varios días en llegar a darle gracias a la Virgen por algún milagro o favor que les concedió. El amor a la Virgen es lo que mueve a todas estas personas a irla a visitar desde su ciudad.
    En las peregrinaciones, las personas suelen llevar estandartes con la imagen de la Virgen y mantas donde escriben el nombre de su pueblo, de su familia, de su empresa.

    Oración a la Virgen de Guadalupe

    Préstame Madre tus ojos, para con ellos poder mirar, porque si con ellos miro, nunca volveré a pecar.
    Préstame Madre tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
    Préstame Madre tu lengua, para poder comulgar,
    pues es tu lengua patena de amor y santidad.
    Préstame Madre tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más.
    Préstame Madre tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubierta con tu manto al Cielo he de llegar.
    Préstame Madre a tu Hijo, para poder yo amar.
    Si tu me das a Jesús, qué más puedo yo desear
    y ésta será mi dicha por toda la eternidad.
    Amén.

    Canciones guadalupanas 

    La Guadalupana
    Desde el Cielo, una hermosa mañana (bis)
    La Guadalupana (tres veces)bajó al Tepeyac.
    Suplicante juntaba sus manos (bis)y eran mexicanos (tres veces) su porte y su faz.
    Su llegada llenó de alegría (bis)
    De luz y armonía (tres veces) el Anáhuac.
    Junto al monte pasaba Juan Diego (bis)
    Y acercóse luego (tres veces) al oír cantar.
    A Juan Diego la Virgen le dijo (bis)este cerro elijo (tres veces) para hacer mi altar.
    Y en la tilma entre rosas pintada (bis)Su imagen amada (tres veces)se dignó dejar.
    Desde entonces para el mexicano (bis)Ser guadalupano (tres veces) es algo esencial.En sus penas se postra de hinojos (bis)Y eleva sus ojos (tres veces)hacia el Tepeyac.

    Himno a la Virgen de Guadalupe

    Mexicanos volad presurosos del pendón de la Virgen en pos, y en la lucha saldréis victoriosos defendiendo a la patria y a Dios.
    De la santa montaña en la cumbre apareció como un astro María ahuyentando con plácida lumbrelas tinieblas de la idolatría.
    Es patrona del indio, su mantoal Anáhuac protege y da gloria; elevad mexicanos el canto,alabanza y eterna victoria.
    En Dolores brilló refulgente cual bandera su imagen sagrada dando arrojo al patriota insurgente y tomando invencible su espada.
    Siempre así lucirá; invasores hollar quieren Anáhuac la tierra flameará nuevamente en la guerra.
    En redor de esa enseña brill ante todo el pueblo luchará, volará,y por siempre en las lides triunfantecon arrojo sacarlas habrá.


    Rosario a la Virgen Guadalupana

    En estos misterios se medita en las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Al iniciar cada misterio, se lee el pasaje y se hace la petición, se reza un Padrenuestro, 10 Avemarías y un Gloria y al final, se canta alguna estrofa de las canciones propias de la Virgen de Guadalupe.

    Primer Misterio: La Virgen de Guadalupe trae un mensaje de paz a su pueblo.
    “Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que soy yo la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador, en quien está todo; y es Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy su piadosa Madre”.
    Pedir a la Virgen María por todos aquellos que no la conocen y no la valoran como su Madre.

    Segundo Misterio: Juan Diego comparte a la Virgen su humildad y su pequeñez a los ojos de los hombres.
    “Te ruego encarecidamente, Señora y niña mía, que alguno de los principales, conocido, respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda.”
    Pedir a la Virgen que nos ayude a darnos cuenta del valor de la humildad y la sencillez de corazón.

    Tercer Misterio: María de Guadalupe escogió a Juan Diego por su sencillez y no por su sabiduría.
    “Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu mediación, que se haga mi voluntad”.
    Pedir a la Virgen que nos ayude a saber transmitir la palabra de Cristo a los demás.

    Cuarto Misterio: La Virgen María cura a Juan Bernardino como signo de que quiere salud y felicidad para su pueblo.
    “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas a esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa, no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella. Está seguro de que ya sanó".
    Pedir a la Virgen que, como Juan Diego, sepamos acompañar en la enfermedad, la angustia y el dolor a los que están cerca de nosotros.

    Quinto Misterio: María nos deja su imagen para recordarnos su ternura, su amor y su constante protección.
    Juan Diego trajo a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue a cortar; las que, así como las vio, cogió con sus manos y otra vez se las echó en el regazo diciendo: “Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.”
    Pedir a la Virgen que, como Ella, sepamos escuchar y ayudar a nuestros hermanos.

    domingo, 8 de diciembre de 2013

    Día de la Inmaculada


    La Inmaculada Concepción

    Inmaculada-Murillo
    Todo lo que se refiere a la Santísima Virgen María es un maravilloso misterio. Como la primera y más importante de las prerrogativas suyas es su condición de ser Madre de Dios, todo lo que deriva de ello –el caso de ser Inmaculada, por ejemplo– es una consecuencia de su especialísima, impar e irrepetible situación en medio de los hombres.
    De hecho, en un tiempo concreto, justo en 1854, el papa Pío IX, de modo solemne y con todo el peso de su autoridad suprema recibida de Jesucristo, afirmó que pertenecía a la fe de la Iglesia católica que María fue concebida sin pecado original. Lo hizo mediante la bula definitoria Ineffabilis Deus donde se declaraba esa verdad como dogma de fe.
    Poco a poco fue descubriéndolo en el andar del tiempo y atendiendo a los progresos de la investigación teológica, al mejor conocimiento de las ciencias escriturísticas, a lo que era realidad viva en el espíritu y vida de los católicos y después de consultado el sentir del episcopado universal.
    No es en ningún momento un gesto debido al capricho de los hombres ni a presiones ambientales o conveniencias económicas, políticas o sociales por las que suelen regirse las conductas de los hombres. No; es más bien la fase terminal y vinculante de un largo y complejo proceso en que se va desarrollando desde lo más explícito y directo hasta lo implícito o escondido y siempre al soplo del Espíritu Santo que asiste a la Iglesia por la promesa de Cristo. Por tanto, la definición dogmática no es la creación de una verdad nueva hasta entonces inexistente, sino la confirmación por parte de la autoridad competente de que el dato corresponde al conjunto de la Revelación sobrenatural. Por eso, al ser irreformable ya en adelante, asegura de manera inequívoca las conciencias de los fieles que, al profesarla, no se equivocan en su asentimiento, sino que están conforme a la verdad.
    El libro del Génesis, la Anunciación de Gabriel trasmitida en el tercer evangelio, Belén donde nace el único y universal Redentor, El Calvario que es Redención doliente y el sepulcro vacío como triunfante se hacen unidad para la Inmaculada Concepción.
    Los SS. Padres y los teólogos profundizaron en el significado de las palabras pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya reveladas y en los hechos; relacionaron las promesas primeras sobre un futuro Salvador, descendencia de la mujer, que vencería en plenitud al Maligno con aquellas palabras lucanas llena de gracia salidas del ángel Gabriel. Compararon a la Eva, madre primera de humanidad pecadora y necesitada de redención, con María, madre del redentor y de humanidad nueva y redimida. Pensaron en la redención universal y no podían entender que alguien –María– no la necesitara por no tener pecado. Con los datos revelados en la mano se estrujaron sus cabezas para entender la verdad universal del pecado original transmitido a todo humano por generación. Jugaron con las palabras Eva –genesíaca– y Ave –neotestamentaria–, ambas del único texto sagrado, viendo en el juego maternidad analógica por lo común y lo dispar. Vinieron otros y otros más hablando de la dignidad de María imposible de superar; el mismo pueblo fiel enamorado profesaba la conveniencia en Ella de inmunidad, pero aún quedaban flecos sin atar. Salió algún teólogo geniudo diciendo ¡imposible! y otro sutil, que hilaba muy fino, afirmó que mejor es prevenir que curar la enfermedad para afirmar que la redención sí era universal y María la mejor redimida.
    Solucionadas las aparentes contradicciones de los datos revelados que ataban todos los cabos sueltos y comprendido cuanto se puede entender en la proximidad del misterio, solo quedaba dar la razón de modo solemne a la firme convicción de fieles y pastores en el pueblo de Dios que intuía, bajo el sereno soplo del Espíritu, que por un singular privilegio la omnipotencia, sabiduría y bondad infinitas de Dios habría aplicado, sin saber cómo, los inagotables méritos del Hijo Redentor a su Santísima Madre, haciéndola tan inocente desde el primer instante de su concepción, como lo fue después y para siempre, por haberla amado más que a ninguna otra criatura y ser ello lo más digno por ser la más bella de todo lo que creó. Así lo hizo, aquel 8 de diciembre, el papa Pío IX cuando clarificó para siempre el significado completo de llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.
    Mientras los teólogos estudiaban y discutían todos los pormenores, los artistas les tomaron la delantera, sobre todo los españoles Murillo, Ribera, Zurbarán, Valdés Leal y otros; también no españoles como Rubens o Tiepolo. Ponían en sus impresionantes lienzos a la Inmaculada con túnica blanca y manto azul, coronada de doce estrellas, que pisaba con total potestad y triunfo la media luna y la humillada serpiente.¡
    Virgen María, Madre Inmaculada, ruega por nosotros!
    Otros Santos del 8 de diciembre: Macario, Ana, madre de Samuel; Sabina, Elfrida, Edit, mártires; Sofronio, Valente, Zenón, obispos; Eutiquiano, papa y mártir; Romárico, abad; Eucario, discípulo de san Pedro; Patapio, eremita; Frumencio, monje y mártir.
    Fuente: Archidiócesis de Madrid

    miércoles, 4 de diciembre de 2013

    11 días de noviembre

    El día 14 de noviembre emprendía viaje hacia Belén. Allí iba a tener lugar una Consulta Profética organizada por el ICCRS (Servicio de la Renovación Carismática Católica Internacional en sus siglas en inglés). Yo, como siempre, iba a traducir. Suelo llevar un cuaderno en mi bolso, a veces dos, donde suelo apuntar cosas que me vienen a la mente. Siempre que me voy de viaje me armo de cuadernos y del firme propósito de ir escribiendo cuanto acontece.  Pero, he de reconocer, que las más de las veces se queda en eso, en propósito (firme o no). Esta vez, algo he escrito, aunque es difícil recoger en palabras tanta bendición.
    14/11/13
    Estoy en Barajas, camino de Tel Aviv. Voy a Belén a una reunión del ICCRS. ¡De nuevo a traducir! Voy a ver a tantos hermanos de todo el mundo. La verdad es que tengo ganas. Voy sola, sin Margot. Va a ser una paliza, pero espero que todo vaya bien. 
    Hotel Manger Square (Belén)
    Después de casi 5 horas llegué a Tel Aviv y allí me esperaban para llevarme a Belén. El Hotel se llamaba "Manger Square" (Plaza del Pesebre) y estaba al lado de la Basílica de la Natividad. Casi de inmediato nos pusimos a trabajar. Ese primer día fue una toma de contacto. Michelle Moran, presidenta del ICCRS, presentó el evento, cenamos y tuvimos adoración por la noche en la capilla de los Salesianos. Fue mi primer contacto con las callejuelas de Belén. Me recordaba un poco a la parte antigua de Jerusalén, aunque algo más oscura.
     Belén  15/11/13
    Aquí estoy en la Consulta Profética del ICCRS. Con muchos hermanos de todo el mundo. Es muy bonito volver a encontrarme con tantos hermanos queridos. Ya llevo 15 años "trabajando" con ICCRS y el recorrido ha sido maravilloso. 
    Ayer Michelle Moran, Presidenta del ICCRS, nos decía que era algo histórico. Nunca antes se ha celebrado un evento así en la Renovación. Además en Tierra Santa, en Belén, donde todo comenzó. Donde Dios se hizo hombre y comenzó nuestra historia de salvación. Nada es casualidad. 
    Estamos en el Hotel Manger Square y mi habitación es la 905.
    Esa tarde del 15 de noviembre ocurrió algo impresionante. El Señor "tomó las riendas" y cambió el programa.
    Tarde del 15/11/13
    Hoy ha habido un momento precioso. Se ha ido la luz y no podíamos traducir ni hacer nada. Mary Healy ha sentido que debíamos orar para pedirle al Señor el poder, la energía de lo alto. En el Retiro de Duquesne, en el año 1967, el agua falló y tuvieron problemas con la fontanería. Comenzaron a orar pidiéndole al Señor ese agua que les faltaba. Y el Señor les abrió "los grifos del Cielo". Mary nos invitaba a hacer lo mismo dispuestos a recibir un poder jamás pensado. Patti Mansfield, recordando ese momento de Duquesne, nos habló de como David M. entró en la capilla no para pedir agua sino para dar gracias de antemano por el agua que iban a tener.
    Y, manos a la obra, nos pusimos a rezar, a alabar, a pedirle al Señor esa luz, ese poder, esa energía de lo alto.
    Fue justo cuando Oreste estaba proclamando una palabra del Señor: "¡Venid a mí!", que se hizo la luz. La emoción fue grande. 
    Y después Peter Moran, marido de Michelle, ha levantado el crucifijo que estaba en la pared. Grande, de madera de olivo, típica de Belén.
    Y así ha transcurrido este kairós, este momento profético. El Señor nos ha roto los esquemas, ha cambiado el programa. Jude Muscat tenía que haber hablado de la visión profética de la RCC, pero el Señor tenía otros planes. El Señor quería que nos inclináramos ante Él, que le reconociéramos como el único que tiene fuerza, poder, energía. Como la única luz que debe alumbrar nuestras vidas.
    La verdad es que ha sido un momento increíble.
    Todavía impresionados por lo vivido, al día siguiente por la mañana nos hablaron sobre "Algunos elementos proféticos de la RCC en la Iglesia": Cyril John, vicepresidente del ICCRS,  habló sobre la Intercesión Profética; Charles Whitehead, antiguo presidente del ICCRS habló sobre el Ecumenismo, en esta charla participó también el P.  Juan Usma Gómez, del Consejo Pontificio para la  Promoción de la Unidad entre los Cristianos; y Mary Healy, presidenta de la Comisión Doctrinal del ICCRS, habló sobre el Bautismo en el Espíritu. Por la tarde hubo grupos de compartir por idiomas sobre los temas tratados por la mañana. Después hubo un momento muy intenso de oración de Efusión de Espíritu Santo.
    Esa noche hubo una cena especial en un Restaurante de Belén, con comida típica y amenizada por bailes y música folclórica. La verdad es que estaba todo buenísimo y estuvimos bailando y divirtiéndonos de lo lindo.


    Al día siguiente estuvimos de peregrinación en la ciudad de Jerusalén. Era la segunda vez que visitaba Jerusalén. La primera fue en el verano de 2007. Emociona llegar a Jerusalén. Es una ciudad preciosa. Primero fuimos al Monte de los Olivos a contemplar la vista más típica de la ciudad. Nos habían separado por grupos de idiomas y los de habla hispana íbamos con los de habla portuguesa. El guía, el Padre Carlos, era brasileño y yo estuve todo el día a su lado traduciendo al español lo que él iba contando. Fuimos a Getsemaní y entramos un momento a orar en la Basílica. Después, tuvimos un rato de meditación y oración, dirigido por Patti Mansfield. Fue un momento muy intenso. Cada grupo nos separamos para entrar en la ciudad por la Puerta de los leones, también llamada de San Esteban. De allí atravesando parte de la ciudad vieja de Jerusalén, y la Vía Dolorosa, llegamos al Santo Sepulcro. Estaba la ciudad hasta la bandera, llena de grupos de visitantes que venían de crucero y habían recalado ese día en Israel. La verdad es que era un poco agobiante. Comimos en el Centro Notre Dame de Jerusalén y luego nos encaminamos hacia el Cenáculo donde habíamos quedado con el resto de los grupos.
    Allí, en el Cenáculo, estuvimos más de una hora orando. La verdad es que fue un momento histórico. El Cenáculo es un sitio de paso donde uno no se puede parar mucho tiempo. Pues por esas cosas de Dios, nosotros pudimos estar más de una hora, más de 160 personas, reviviendo Pentecostés. La potencia de esa oración fue algo que se podía palpar físicamente. Como cuando una ola te empuja y te revuelca. Un verdadero tsunami de Espíritu Santo. Del Cenáculo fuimos a celebrar la Eucaristía al Patriarcado Latino de Jerusalén. Y con esa Eucaristía terminaban los 3 días de Consulta Profética.
    Consejeros del ICCRS
    Al día siguiente, lunes 18 de noviembre, se marcharon la mayoría de los delegados que habían venido de todas partes del mundo. El Consejo del ICCRS, junto con los miembros de los Subcomités continentales, celebró una reunión especial, lo que llamaron un Consejo ampliado. Desde el martes 19 al viernes 22 el Consejo del ICCRS celebró su reunión anual. Fueron días de reunión, más áridos, pero con momentos preciosos de Adoración y Eucaristía.
    La Gruta de la Leche
    Tuve la oportunidad de conocer un rincón precioso de Belén, la Gruta de la Leche. Todos los días íbamos a una capillita en la Casa de una hermanas franciscanas que estaba en frente de ese lugar. Cuentan que en la huida hacia Egipto la Virgen se paró en ese lugar a amamantar al Niño, y una gota de leche cayó allí. Muchas parejas que no pueden concebir acuden a ese lugar para orar y por intercesión de María han nacido muchos niños. En la pequeña tienda que tienen los franciscanos hay muchas fotos de esos niños, y nos contaba uno de ellos que reciben cada semana cientos de testimonios y mensajes de agradecimiento.
    El sábado 23 aprovechamos para visitar algunos lugares emblemáticos de Tierra Santa en los que nunca había estado. Nos fuimos muy temprano, antes de las 8 de la mañana y volvimos 12 horas después. Comenzamos por el Mar Muerto, aunque no nos bajamos.
    Río Jordán

    Sicomoro en Jericó
    Las Bienaventuranzas
    De allí fuimos al Río Jordán, al lugar del Bautismo de Jesús. Entramos en Jericó, y paramos a hacernos una foto en el único sicomoro que hay en la ciudad. Muy probablemente un descendiente del sicomoro al que se subió Zaqueo. ¿Quién sabe? De allí nos encaminamos hacia el Norte. Por fin, ¡el Mar de Galilea! ¡Qué emoción! No podía dejar de mirarlo y de embelesarme. Subimos al Monte de las Bienaventuranzas. Y allí estuvimos un rato orando en la Iglesia. La vista del Mar/Lago desde allí es preciosa. Bajamos a Tabgha, donde la multiplicación de los panes y los peces. Poder ver el mosaico famoso de los peces y el cesto, en vivo y en directo, fue un sueño hecho realidad. Nuestra siguiente parada fue en el lugar del Primado de Pedro. Allí, estuvimos en la playa ¡tocando el agua! Pensar que allí mismo Jesús se apareció a sus apóstoles, preparándoles unos peces para comer. Es difícil describir las emociones, supongo que los que habéis estado me entendéis, y los que no os los podéis suponer.
    Tabgha

    Playa del Primado de Pedro

    Primado de Pedro

    Siguiendo los pasos de Jesús, nos encaminamos a Cafarnaún, como reza el cartel de la entrada: "la ciudad de Jesús". Allí visitamos la casa de Pedro y la sinagoga. ¡Más emociones!
    Cafarnaún

    Sinagoga, Cafarnaún

    Caná
    Comimos en un restaurante típico. Muchos entrantes riquísimos y el típico pescado de la zona: el pescado de San Pedro. La verdad es que es difícil de comer por la cantidad de espinas que tiene. Por la tarde fuimos a Caná. De Caná, fuimos a Nazareth. Visitamos y oramos en la Basílica de la Anunciación, en la casita de la Virgen. La Basílica no me gustó mucho, pero la casita que se conserva dentro me encantó. Es un lugar especial. Luego fuimos a la Casa de San José, donde se supone que estaba la carpintería y la vivienda de la Sagrada Familia. Ya se había hecho de noche y volvimos a Belén. Llegamos justo para cenar. Al día siguiente por la mañana nos fuimos al aeropuerto y regresé a Madrid.
    La Anunciación
    11 días intensos. 11 días cargados de vivencias, experiencias y mucho Espíritu Santo. Aparte de los sitios visitados he podido disfrutar de tantos hermanos y hermanas a los que no puedo ver normalmente.
    La Anunciación
    24/11/13
    Estoy en Tel Aviv camino de Madrid. Estamos en el avión esperando a poder despegar. La verdad es que espero que no se retrase mucho. 
    Han sido días intensos, llenos de bendición. Estoy agotada porque no he parado de traducir. Estar sola en la cabina tiene muchas desventajas. Pero, por lo demás, he estado muy bien. Estaba en la hab. 905 del Manger Square Hotel de Belén. Muy cerca de la Natividad. Tenía una vista increíble. Como en cada encuentro he disfrutado con hermanos y hermanas de todas partes del mundo.
    Del jueves 14 al domingo 17 era la Consulta Profética. El 18 una Reunión del Consejo del ICCRS ampliado y del 19-22 la reunión anual del Consejo. El 23 (ayer) estuvimos de excursión por Tierra Santa. Por fin conocí el Mar de Galilea y tantos sitios donde Jesús ejerció su ministerio público. El domingo pasado (17) estuvimos en Jerusalén. Visitamos Getsemaní, la Vía Dolorosa, el Sepulcro y terminamos en el Cenáculo. Allí pudimos estar 1 hora en oración, cuando no está permitido pararse y es casi más un lugar de paso. Lo que allí sucedió quedará registrado en los anales de la RCC.
    Sólo Dios sabe lo que quiere y lo que está haciendo. A nosotros nos toca responder con lo mejor que sabemos y podemos.
    Al volver, el aterrizaje ha sido forzoso. En mi ausencia mi padre se cayó por las escaleras y se ha fracturado el esternón, además de un dedo de la mano derecha. Ahora estamos de médicos, rehabilitación y muchos cuidados. Desde el verano para acá mi padre ha dado un bajón increíble y es como si le hubieran caído de golpe los 85 años que tiene. Pero, es lo que hay y no podemos cambiar las cosas. Sólo le pido al Señor que nos dé a todos paciencia, fortaleza y mucha paz. Después de estos 11 días de tiempo "extraordinario", llega el tiempo "ordinario". Pero, entramos en Adviento y la alegría y la esperanza deben ser nuestras armas de cada día. Os deseo a todos un feliz Adviento. Perdonad el rollo, pero no podía dejar de contaros las maravillas que el Señor me ha regalado en 11 días.







    sábado, 9 de noviembre de 2013

    La Almudena

    Autor: Xavier Villalta
    Nuestra Señora de la Almudena
    Advocación mariana, 9 de noviembre
     
    Nuestra Señora de la Almudena
    Nuestra Señora de la Almudena
    Es tradición, que la primitiva Imagen la trajo consigo el Apóstol Santiago cuando vino de Jerusalén a España a predicar el Evangelio, instaurándose entonces la devoción a tan bella Imagen en la Villa que, más tarde, llegaría a ser Capital de España.

    Al conquistar los musulmanes Madrid, hacia los años 714, la Imagen de Nuestra Señora fue escondida por los cristianos en un hueco practicado en las murallas de la Villa, para evitar profanaciones y cumpliendo así el decreto del Arzobispo de Toledo, D. Raimundo. En prueba de devoción, ocultaron, junto con la Virgen, dos velas encendidas, tapiando después el hueco con una gruesa pared de cal y canto.

    Alfonso VI conoce la existencia de una Imagen de la Santísima Virgen, escondida por los cristianos siglos atrás, el Monarca hizo -al parecer- voto de buscarla incansablemente para restituirla al culto de los fieles, si Dios le concedía la victoria sobre los Sarracenos, y lograba tomar la Ciudad. Pero, una vez liberada ésta y no obstante sus pesquisas, no lograba localizar el sitio donde la Imagen estaba oculta. Por ello, y en su deseo de que la Virgen Santa María fuese venerada hasta tanto se lograse hallarla, mandó pintar una Imagen, inspirándose en los rasgos que la tradición atribuía a aquélla y, no se sabe si por el deseo del artista o por gusto del propio Rey casado en aquel momento con Doña Constanza, hija de Enrique I de Francia-, pintaron en su mano una flor de lis.

    La Imagen fue pintada sobre los muros de la antigua Mezquita musulmana. Tras las ceremonias de purificación y dedicación del Templo, quedó expuesta al culto en el cuadro hoy conocido por Nuestra Señora de la Flor de Lis.

    Una vez conquistado Toledo, en mayo de 1085, Alfonso VI volvió a insistir en la búsqueda de la Imagen oculta por los cristianos, celebrándose un piadoso novenario o rogativa por el éxito de las pesquisas que finalizó con una devota procesión presidida por e Monarca y los Prelados; y al pasar la comitiva frente a la alhóndiga o Almudith, establecida por los moros; se desplomaron unas piedras, dejando al descubierto la Imagen llamada desde entonces de la Almudena- que, es tradición, conservaba encendidas dos candelas, con que fue escondida al ser ocultada 369 años antes. Era el día 9 de noviembre de 1085.

    Llevada a la Iglesia de Santa María, fue colocada solemnemente en el Altar mayor, donde permaneció hasta el día 25 de octubre de 1868 en que, por demolición del Templo, fue instalada en el Convento de las Religiosas Bernardas del Santísimo Sacramento, en cuya Iglesia estuvo expuesta al culto hasta el 29 de mayo de 1911, fecha en la que se trasladó con la mayor solemnidad a la Cripta de la Nueva Catedral que construía en honor de su Advocación junto al lugar de la muralla donde fue hallada la Imagen por AlfonsoVI, existiendo hoy en el hueco donde la Virgen estuvo oculta, una Imagen de piedra que conmemora el hecho.

    Hace pocos años, al hacer una excavación para construir un edificio, se encontraron los restos de la antigua muralla árabe, del entonces llamado Magerit, a pocos metros del lugar donde hoy está la Imagen que recuerda la aparición y, por su carácter histórico, el Ayuntamiento de Madrid tuvo el singular acierto de declarar aquel terreno como "lugar no edificable" para que pueda quedar siempre al descubierto los restos de la citada muralla.

    Durante los años 1936-39, periodo en que tuvo lugar la guerra civil española, Nuestra Señora de la Almudena permaneció intacta en la Cripta. De nuevo fue llevada la Imagen a la Iglesia de Las Religiosas Bernardas de la calle del Sacramento (Actualmente Iglesia Arzobispal Castrense) y finalmente, trasladada el 2 de febrero de 1954 a la Santa Iglesia Catedral de San Isidro -en la calle Toledo-.

    Obtenidas de Roma las necesarias bulas y como culminación de su patronazgo sobre la Villa de Madrid, Santa María la Real de la Almudena fue coronada Canónicamente en 1948, por mano del Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo de Madrid-Alcalá y patriarca de las Indias Dr. D. Leopoldo Eloy Garay, siendo madrina la Sra. Carmen Polo de Franco. A la brillante ceremonia asistieron entre innumerables personalidades, el jefe Estado, Francisco Franco y su Excelencia Reverendísima el Nuncio de Su Santidad; fervientes devotos de Santa María la Real de 1a Almudena fueron, entre otros, San Ildefonso de Toledo, San Isidro Labrador, y su esposa, Santa María de la Cabeza, obteniéndose por medio de esta venerada Advocación innumerables favores, que acrecentaron de día en día la confianza de los fieles en esta bellísima Imagen de Nuestra Señora, entre los que se contaron los Monarcas de España, la nobleza y, muy especialmente, el pueblo madrileño.

    jueves, 7 de noviembre de 2013

    Amor en acción



    A veces las palabras se quedan en eso, en meras palabras. Con las palabras podemos hacer discursos grandilocuentes, pero vacíos. Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras, y ayer el Papa Francisco lo corroboró. Después de hablar del amor como lo hizo, el Papa puso acción a sus palabras abrazando y besando a un enfermo deformado por tumores en la piel. Antes de finalizar también pidió que rezaran por una niña enferma. Esos pequeños actos de amor que mencionó en su Catequesis y que pueden cambiar la vida de otros. Sin lugar a dudas una catequesis inolvidable.
    El Papa Francisco nos ha sorprendido desde su llegada a la Sede de Pedro. Ya desde la salida al balcón cuando se inclinó humildemente pidiendo oración hasta ayer cuando puso el amor en acción. Y es que sin amor ninguna palabra o acción es válida. Ya lo decía San Pablo en su 1ª carta a los Corintios, sin amor nada somos. De palabra y de obra debemos destilar amor, y Francisco lo hace. No nos quedemos simplemente en contemplar su acción, ¡actuemos como él! Cada uno desde donde está y hasta donde llegue. No se trata de hacer obras grandes, sino como ayer dijo el Papa: 

    El más pequeño de nuestros actos de amor tiene efectos buenos para todo el mundo

    Texto completo de la Catequesis
    Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
    El miércoles pasado hablé de la comunión de los santos, entendida como comunión entre las personas santas, es decir entre nosotros, creyentes. Hoy quisiera profundizar otro aspecto de esta realidad.
    Recordad que había dos aspectos: uno la comunión entre nosotros (hagamos comunidad) y el otro aspecto es la comunión en los bienes espirituales, es decir la comunión de las cosas santas. Los dos aspectos están estrechamente conectados entre sí; de hecho la comunión entre los cristianos crece mediante la participación a los bienes espirituales. En especial consideramos: los sacramentos, los carismas y la caridad (cf. Catecismo de la Iglesia Católica nn. 949-953). Nosotros crecemos en unidad, en comunión con los Sacramentos, los carismas que cada uno tiene porque se los ha dado el Espíritu Santo, y la caridad.
    Sacramentos
    Antes que nada, la Comunión en los Sacramentos. Los Sacramentos expresan y llevan a cabo una efectiva y profunda comunión entre nosotros, ya que en ellos encontramos a Cristo Salvador y, a través de Él, a nuestros hermanos en la fe.
    Los Sacramentos no son apariencias, no son ritos, los sacramentos son la fuerza de Cristo, está Jesucristo en los Sacramentos. Cuando celebramos la Misa, en la Eucaristía, está Jesús vivo, muy vivo, que nos reúne, nos hace comunidad, nos hace adorar al Padre.
    Cada uno de nosotros, de hecho, mediante el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, está incorporado a Cristo y unido a toda la comunidad de los creyentes.
    Por tanto, si por un lado está la Iglesia que “hace” los Sacramentos, por otro lado están los Sacramentos que “hacen” a la Iglesia, la edifican, generando nuevos hijos, agregándolos al pueblo santo de Dios, consolidando su pertenencia.
    Cada encuentro con Cristo, que en los Sacramentos nos da la salvación, nos invita a “ir” y comunicar a los demás una salvación que hemos podido ver, tocar, encontrar, acoger y que es verdaderamente creíble porque es amor.
    En este sentido, los Sacramentos nos empujan a ser misioneros y, el compromiso apostólico de llevar al Evangelio en todos los ambientes, también en los más hostiles, constituye el fruto más auténtico de una asidua vida sacramental, en cuanto que es participación en la iniciativa salvífica de Dios, que quiere dar a todos la salvación.
    La gracia de los Sacramentos alimenta en nosotros una fe fuerte y gozosa, una fe que sabe sorprenderse de las “maravillas” de Dios y sabe resistir a los ídolos del mundo.
    Por esto, es importante tomar la Comunión, importante que los niños sean bautizados pronto, importante que reciban la Confirmación. ¿Por qué? Porque es la presencia de Jesucristo en nosotros, que nos ayuda.
    Es importante, cuando nos sentimos pecadores, ir al Sacramento de la Reconciliación, “Pero Padre, tengo miedo, porque el cura me reñirá”. ¡No! No te reñirá el cura, porque ¿sabes a quien encontrarás allí, en el Sacramento de la Reconciliación? A Jesús, a Jesús que te perdona, es Jesús el que te espera allí, y esto es un Sacramento y esto hace crecer a toda la Iglesia.
    Carismas
    Un segundo aspecto de la comunión con las cosas santas es la  comunión de los carismas. El Espíritu Santo dispensa a los fieles una multitud de dones y de gracias espirituales; esta riqueza “fantasiosa” de los dones del Espíritu Santo está dirigida a la edificación de la Iglesia.
    Los carismas (es una palabra algo difícil), los carismas son los regalos que nos da el Espíritu Santo, un regalo que puede ser una manera, una habilidad o una posibilidad, pero son regalos que da, pero nos los da, no para que estén escondidos, nos da estos regalos para compartirlos con los demás. Por tanto no se dan a beneficio de quien los recibe, sino para la utilidad del pueblo de Dios.
    Si un carisma, sin embargo, sirve para afirmarse a uno mismo, existen dudas de que se trate un auténtico carisma o que se esté viviendo fielmente.
    En efecto, ¿qué son los carismas? Son gracias especiales, dadas a algunos para hacer el bien a los demás. Son actitudes, inspiraciones e impulsos interiores, que nacen en la conciencia y en la experiencia de determinadas personas, que están llamadas a ponerlos al servicio de la comunidad.
    En particular, estos dones espirituales benefician a la santidad de la Iglesia y a su misión. Todos estamos llamados a respetarlos en nosotros y en los demás, a acogerlos como estímulos útiles para una presencia y una obra fecunda de la Iglesia.
    San Pablo advertía: “No apaguéis el Espíritu” (1Ts 5, 19). No apaguéis el Espíritu, el Espíritu que nos da estos regalos, estas habilidades, estas virtudes, estas cosas tan bellas que hacen crecer a la Iglesia.
    ¿Cuál es nuestra actitud frente a estos dones del Espíritu Santo? ¿Somos conscientes de que el Espíritu de Dios es libre de darlos a quien quiere? ¿Los consideramos una ayuda espiritual, a través de la cual el Señor sostiene nuestra fe, la refuerza, y también refuerza nuestra misión en el mundo?
    Caridad
    Y llegamos al tercer aspecto de la comunión en las cosas santas, es decir la comunión de la caridad, la unidad entre nosotros que hace la caridad, el amor. Los paganos que veían a los primeros cristianos decían: “Pero estos, ¡cómo se aman! ¡cómo se quieren! ¡no se odian! ¡No murmuran unos contra otros! ¡Es bueno esto! La caridad es el amor de Dios que el Espíritu Santo nos da en el corazón.
    Los carismas son importantes en la vida de la comunidad cristiana, pero son siempre medios para crecer en la caridad, en el amor, que San Pablo coloca por encima del resto de carismas (cfr 1 Cor 13,1-13).
    Sin el amor, de hecho, incluso los dones más extraordinarios son vanos. “¡Este hombre cura a la gente! Tiene esta cualidad, tiene esta virtud”… Cura a la gente ¿pero tiene amor en su corazón? ¿Tiene caridad? Si la tiene: ¡Adelante! Si no la tiene: no sirve a la Iglesia.
    Sin el amor todos los dones no sirven a la Iglesia porque donde no hay amor, hay un vacío. Un vacío que se llena con el egoísmo y os pregunto: si todos nosotros somos egoístas, solamente egoístas ¿podemos vivir en paz en nuestra comunidad? ¿Se puede vivir en paz si todos somos egoístas? ¿Se puede o no? ¡No se puede! Por eso es necesario el amor que nos une, la caridad.
    El más pequeño de nuestros gestos de amor tiene buenos efectos en todos. Por tanto, vivir la unidad de la Iglesia, la comunión de la caridad, significa no buscar nuestro propio interés, significa compartir los sufrimientos y las alegrías de los hermanos (cf. 1 Cor 12,26), preparados para lleva el peso de los más débiles y pobres.
    Esta solidaridad fraterna no es una figura retórica, una manera de decir, sino que es parte integrante de la comunión entre los cristianos. Si la vivimos, somos en el mundo un signo, somos “sacramento” del amor de Dios. Lo somos los unos por los otros ¡y lo somos por todos!
    No se trata sólo de la pequeña caridad que podemos ofrecernos mutuamente, se trata de algo más profundo: es una comunión que nos hace capaces de entrar en la alegría y en el dolor de los demás para hacerlos nuestros de forma sincera.
    A menudo estamos demasiado secos, indiferentes, distantes y en vez de transmitir fraternidad, transmitimos mal humor, transmitimos frialdad, transmitimos egoísmo. ¿Con el malhumor, la frialdad y el egoísmo, se puede hacer crecer a la Iglesia? ¿Se puede hacer crecer toda la Iglesia? ¡No! ¡Con el mal humor, la frialdad y el egoísmo la Iglesia no crece! Crece sólo con el amor, con el amor que viene del Espíritu Santo.
    El Señor nos invita a abrirnos a la comunión con Él, en los Sacramentos, en los carismas y en la caridad, ¡para vivir dignamente nuestra vocación cristiana!
    Ahora me permito pediros un acto de caridad. Estad tranquilos que no se pasa la colecta… Sino un acto de caridad. Antes de venir a la plaza, he ido a visitar a una niña de un año y medio que tiene una enfermedad gravísima. Su papá, su mamá rezan, piden al Señor la salud de esta bella niña, se llama Noemí, ¡sonreía, pobrecita! Hagamos un acto de amor, no la conocemos, pero es una niña bautizada, es una de nosotros, una cristiana. Hagamos un acto de amor por ella. En silencio, pidamos por ella al Señor, que le dé la salud. En silencio, un minuto, después rezaremos el Avemaría. Recemos a la Virgen por la salud de Noemí.
    Dios te salve María…
    ¡Gracias por este acto de caridad!
    Fuente: ZENIT (RED/IV)

    viernes, 1 de noviembre de 2013

    Y llegó noviembre con todos sus santos

    De nuevo frase tópica: "Parece que fue ayer cuando estábamos en verano". La verdad es que este año el verano se ha prolongado por el buen tiempo que ha hecho hasta hace nada. Pero, se trataba sólo de un disfraz que se ponía octubre para animarnos en tiempos de crisis. Todo se ve mejor cuando luce el sol, y la verdad es que ha brillado durante todo el mes. También ha llovido, pero no demasiado, y las temperaturas han sido muy templadas. Dios mío, ¡estoy hablando del tiempo! Eso es lo que se hace cuando uno no sabe de qué hablar y se recurre al tiempo para sacarnos del apuro. Pues, os aseguro, que yo sí que tengo cosas de las que hablar y que no sé muy bien porque me estoy enrollando tanto con este tema. Dicho lo cual, paso página.
    Después de volver de Italia, por distintos motivos, tomé la decisión de seguir por mi cuenta en la misión de evangelizar. Es decir, cada uno de los que formábamos MAS Evangelización seguimos con la misión, pero por separado. Teníamos distintos ritmos y distintas visiones, de modo que es mejor parar ahora al principio, que seguir adelante y no hacer nada. Ahora me voy a dedicar de lleno a publicar libros, organizar retiros y peregrinaciones. El nombre: Misión MAS.  La verdad es que siento que es lo mío. Estamos en una fase de ajuste y primero hay que hacer una serie de papeleos para deshacer, para poder construir. Pero, la ilusión, la fuerza, las ganas, siguen como el primer día. Ya os iré avisando de las distintas cosas que se organicen.  La primera es una peregrinación siguiendo los pasos de San Juan de Ávila. Podéis ver la entrada del día 22 de octubre. Os animo a los que queráis a apuntaros. Va a ser una maravilla. Como estamos todavía en Año Jubilar los participantes ganarán el Jubileo y la indulgencia plenaria. Además, tendrán la oportunidad de profundizar en el conocimiento de tan insigne santo español. En enero, si Dios quiere, habrá un retiro de oración de sanación con el P. Adrián Santarelli, de Argentina. Está previsto publicar varios libros. Entre ellos uno de Sor Briege McKenna: "El poder de los sacramentos". Os diré que ya está en imprenta. Y así, espero poder seguir avanzando en la evangelización. Paso a paso sin descanso.
    Por lo demás, vendí por fin mi piso. ¡Soy víctima de la burbuja! Pero, ya puedo pasar página y centrarme en lo mío: la evangelización. No quiero echar las campanas al vuelo, porque tengo un sabor agridulce, pero no puedo dejar de dar gracias a Dios por haber conseguido venderlo. ¡Había llegado al límite!
    Mi padre nos ha dado un susto a finales de mes y ha tenido que estar ingresado. Su corazón no anda bien, y tiene muchas "goteras", como dice él. Ahora ya está en casa, pero no está bien del todo. Os pido que sigáis orando por él.
    Y ¿qué más? Pues que hoy es un día especial, Todos los Santos, y que estamos de fiesta con todo el Cielo.

    martes, 22 de octubre de 2013

    Peregrinación

     Tras los pasos de San Juan de Ávila

    ppjuanavila100512
    San Juan de Ávila: Apóstol de Andalucía
    Itinerario: Almodóvar del Campo (Ciudad Real) - Montilla (Córdoba)
    Alojamiento: Casa San Miguel (Sierra de Hornachuelos, Córdoba)
    6 – 8 de diciembre de 2013
    Casa "San Miguel"
    Casa "San Miguel"
    Descripción breve:
    Día 6 de diciembre (viernes)
    8:30 Salida en autobús a Almodóvar del Campo, lugar de nacimiento de San Juan de Ávila. Visita guiada  a los lugares emblemáticos:  Iglesia del Carmen, Parroquia de la Asunción, Casa natal. Comida. Salida hacia Córdoba a primera hora de la tarde. Llegada a  la Casa de San Miguel. Alojamiento y cena.
    Iglesia del Carmen, Almodóvar
    Iglesia del Carmen, Almodóvar
    Día 7 de diciembre (sábado)
    A las 8:30 salida hacia Montilla.   A las 10 comienza la visita guiada por Montilla hasta las 12:30. A las 13:00 Misa del Peregrino. Comida.  A las 16:30 Visita  a bodega con degustación . Regreso a San Miguel para la  cena.
    http://youtu.be/Rs7ks4VI5SQ
    Día 8 de diciembre (domingo)
    A las 9  salida hacia Córdoba. Visita a Córdoba: mezquita y Catedral. Comida en Córdoba. Salida hacia Madrid a primera hora de la tarde. Llegada a Madrid sobre las 8 de la tarde. Fin del viaje.
    Mezquita de Córdoba
    Mezquita de Córdoba
    Nota: este itinerario puede sufrir alteraciones por razones ajenas a la organización.
    30 plazas
    Precio: 215€
    Incluye: Viaje, alojamiento, comidas, visitas guiadas.
    Para reservar llamar o escribir a:
    Teléfono 656 492 351
    Correo-e: loumwhite@gmail.com
    Reservas: ingresar 50%  en la cta: 0182  5889  64  0201506084  (Titular: María Lourdes Martín White) indicando Peregrinación en el concepto. El resto 15 días antes. Fecha tope de ingreso: 22 de noviembre de 2013
    Devolución por cancelación:
    La política de devolución será siempre por causa justificada. Del pago de la reserva se devolverá el 50% hasta 15 días antes de la peregrinación. Después de esa fecha las cancelaciones hechas, o en caso de no comparecencia, no serán reembolsadas.

    miércoles, 16 de octubre de 2013

    Santa Margarita María Alacoque

    Autor: P. Angel Amo | Fuente: Catholic.net
    Margarita María de Alacoque, Santa
    Recipiente de las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús, octubre 16
     
    Margarita María de Alacoque, Santa
    Margarita María de Alacoque, Santa

    Recipiente de las revelaciones
    del Sagrado Corazón de Jesús


    En la festividad de San Juan evangelista de 1673, sor Margarita María, que tenia 25 años, estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento. En ese momento tuvo el privilegio particular de la primera de las manifestaciones visibles de Jesús que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes. En 1675, durante la octava del Corpus Christi, Jesús se le manifestó con el corazón abierto, y señalando con la mano su corazón, exclamó: “He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud.”

    Margarita María Alacoque, escogida por Jesús para ser la mensajera del Sagrado Corazón, hacía un año que vestía el hábito de las monjas de la Visitación en Paray-le-Monial. Había nacido el 22 de agosto de 1647 en Verosvres, en Borgoña. Su padre, juez y notario, había muerto cuando Margarita era todavía muy joven.

    A los nueve años hizo su primera comunión y a los 22 recibió la Confirmación, a la que se preparó con una confesión general: empleó quince días escribiendo en un cuaderno la larga lista de sus faltas para leérselas luego al confesor. En esa ocasión añadió al nombre de Margarita el de María. Después, habiendo vencido las últimas resistencias de la madre, que hubiera preferido verla casada, pudo entrar al convento de la Orden de la Visitación, fundado 60 años antes por San Francisco de Sales, ofreciéndose desde el día de su entrada como “víctima al Corazón de Jesús.”

    Las extraordinarias visiones con que fue favorecida le causaron al principio incomprensiones y juicios negativos hasta cuando, por disposición divina, fue puesta bajo la dirección espiritual del jesuita Santo Claudio de la Colombière. En el último periodo de su vida, elegida maestra de novicias, tuvo el consuelo de ver difundida la devoción al Corazón de Jesús, y los mismos opositores de un tiempo se convirtieron en fervorosos propagandistas. Murió a los 43 años de edad, el 17 de octubre de 1690.

    Si quieres saber más de la vida de Margarita María de Alacoque consulta corazones.org