miércoles, 4 de diciembre de 2013

11 días de noviembre

El día 14 de noviembre emprendía viaje hacia Belén. Allí iba a tener lugar una Consulta Profética organizada por el ICCRS (Servicio de la Renovación Carismática Católica Internacional en sus siglas en inglés). Yo, como siempre, iba a traducir. Suelo llevar un cuaderno en mi bolso, a veces dos, donde suelo apuntar cosas que me vienen a la mente. Siempre que me voy de viaje me armo de cuadernos y del firme propósito de ir escribiendo cuanto acontece.  Pero, he de reconocer, que las más de las veces se queda en eso, en propósito (firme o no). Esta vez, algo he escrito, aunque es difícil recoger en palabras tanta bendición.
14/11/13
Estoy en Barajas, camino de Tel Aviv. Voy a Belén a una reunión del ICCRS. ¡De nuevo a traducir! Voy a ver a tantos hermanos de todo el mundo. La verdad es que tengo ganas. Voy sola, sin Margot. Va a ser una paliza, pero espero que todo vaya bien. 
Hotel Manger Square (Belén)
Después de casi 5 horas llegué a Tel Aviv y allí me esperaban para llevarme a Belén. El Hotel se llamaba "Manger Square" (Plaza del Pesebre) y estaba al lado de la Basílica de la Natividad. Casi de inmediato nos pusimos a trabajar. Ese primer día fue una toma de contacto. Michelle Moran, presidenta del ICCRS, presentó el evento, cenamos y tuvimos adoración por la noche en la capilla de los Salesianos. Fue mi primer contacto con las callejuelas de Belén. Me recordaba un poco a la parte antigua de Jerusalén, aunque algo más oscura.
 Belén  15/11/13
Aquí estoy en la Consulta Profética del ICCRS. Con muchos hermanos de todo el mundo. Es muy bonito volver a encontrarme con tantos hermanos queridos. Ya llevo 15 años "trabajando" con ICCRS y el recorrido ha sido maravilloso. 
Ayer Michelle Moran, Presidenta del ICCRS, nos decía que era algo histórico. Nunca antes se ha celebrado un evento así en la Renovación. Además en Tierra Santa, en Belén, donde todo comenzó. Donde Dios se hizo hombre y comenzó nuestra historia de salvación. Nada es casualidad. 
Estamos en el Hotel Manger Square y mi habitación es la 905.
Esa tarde del 15 de noviembre ocurrió algo impresionante. El Señor "tomó las riendas" y cambió el programa.
Tarde del 15/11/13
Hoy ha habido un momento precioso. Se ha ido la luz y no podíamos traducir ni hacer nada. Mary Healy ha sentido que debíamos orar para pedirle al Señor el poder, la energía de lo alto. En el Retiro de Duquesne, en el año 1967, el agua falló y tuvieron problemas con la fontanería. Comenzaron a orar pidiéndole al Señor ese agua que les faltaba. Y el Señor les abrió "los grifos del Cielo". Mary nos invitaba a hacer lo mismo dispuestos a recibir un poder jamás pensado. Patti Mansfield, recordando ese momento de Duquesne, nos habló de como David M. entró en la capilla no para pedir agua sino para dar gracias de antemano por el agua que iban a tener.
Y, manos a la obra, nos pusimos a rezar, a alabar, a pedirle al Señor esa luz, ese poder, esa energía de lo alto.
Fue justo cuando Oreste estaba proclamando una palabra del Señor: "¡Venid a mí!", que se hizo la luz. La emoción fue grande. 
Y después Peter Moran, marido de Michelle, ha levantado el crucifijo que estaba en la pared. Grande, de madera de olivo, típica de Belén.
Y así ha transcurrido este kairós, este momento profético. El Señor nos ha roto los esquemas, ha cambiado el programa. Jude Muscat tenía que haber hablado de la visión profética de la RCC, pero el Señor tenía otros planes. El Señor quería que nos inclináramos ante Él, que le reconociéramos como el único que tiene fuerza, poder, energía. Como la única luz que debe alumbrar nuestras vidas.
La verdad es que ha sido un momento increíble.
Todavía impresionados por lo vivido, al día siguiente por la mañana nos hablaron sobre "Algunos elementos proféticos de la RCC en la Iglesia": Cyril John, vicepresidente del ICCRS,  habló sobre la Intercesión Profética; Charles Whitehead, antiguo presidente del ICCRS habló sobre el Ecumenismo, en esta charla participó también el P.  Juan Usma Gómez, del Consejo Pontificio para la  Promoción de la Unidad entre los Cristianos; y Mary Healy, presidenta de la Comisión Doctrinal del ICCRS, habló sobre el Bautismo en el Espíritu. Por la tarde hubo grupos de compartir por idiomas sobre los temas tratados por la mañana. Después hubo un momento muy intenso de oración de Efusión de Espíritu Santo.
Esa noche hubo una cena especial en un Restaurante de Belén, con comida típica y amenizada por bailes y música folclórica. La verdad es que estaba todo buenísimo y estuvimos bailando y divirtiéndonos de lo lindo.


Al día siguiente estuvimos de peregrinación en la ciudad de Jerusalén. Era la segunda vez que visitaba Jerusalén. La primera fue en el verano de 2007. Emociona llegar a Jerusalén. Es una ciudad preciosa. Primero fuimos al Monte de los Olivos a contemplar la vista más típica de la ciudad. Nos habían separado por grupos de idiomas y los de habla hispana íbamos con los de habla portuguesa. El guía, el Padre Carlos, era brasileño y yo estuve todo el día a su lado traduciendo al español lo que él iba contando. Fuimos a Getsemaní y entramos un momento a orar en la Basílica. Después, tuvimos un rato de meditación y oración, dirigido por Patti Mansfield. Fue un momento muy intenso. Cada grupo nos separamos para entrar en la ciudad por la Puerta de los leones, también llamada de San Esteban. De allí atravesando parte de la ciudad vieja de Jerusalén, y la Vía Dolorosa, llegamos al Santo Sepulcro. Estaba la ciudad hasta la bandera, llena de grupos de visitantes que venían de crucero y habían recalado ese día en Israel. La verdad es que era un poco agobiante. Comimos en el Centro Notre Dame de Jerusalén y luego nos encaminamos hacia el Cenáculo donde habíamos quedado con el resto de los grupos.
Allí, en el Cenáculo, estuvimos más de una hora orando. La verdad es que fue un momento histórico. El Cenáculo es un sitio de paso donde uno no se puede parar mucho tiempo. Pues por esas cosas de Dios, nosotros pudimos estar más de una hora, más de 160 personas, reviviendo Pentecostés. La potencia de esa oración fue algo que se podía palpar físicamente. Como cuando una ola te empuja y te revuelca. Un verdadero tsunami de Espíritu Santo. Del Cenáculo fuimos a celebrar la Eucaristía al Patriarcado Latino de Jerusalén. Y con esa Eucaristía terminaban los 3 días de Consulta Profética.
Consejeros del ICCRS
Al día siguiente, lunes 18 de noviembre, se marcharon la mayoría de los delegados que habían venido de todas partes del mundo. El Consejo del ICCRS, junto con los miembros de los Subcomités continentales, celebró una reunión especial, lo que llamaron un Consejo ampliado. Desde el martes 19 al viernes 22 el Consejo del ICCRS celebró su reunión anual. Fueron días de reunión, más áridos, pero con momentos preciosos de Adoración y Eucaristía.
La Gruta de la Leche
Tuve la oportunidad de conocer un rincón precioso de Belén, la Gruta de la Leche. Todos los días íbamos a una capillita en la Casa de una hermanas franciscanas que estaba en frente de ese lugar. Cuentan que en la huida hacia Egipto la Virgen se paró en ese lugar a amamantar al Niño, y una gota de leche cayó allí. Muchas parejas que no pueden concebir acuden a ese lugar para orar y por intercesión de María han nacido muchos niños. En la pequeña tienda que tienen los franciscanos hay muchas fotos de esos niños, y nos contaba uno de ellos que reciben cada semana cientos de testimonios y mensajes de agradecimiento.
El sábado 23 aprovechamos para visitar algunos lugares emblemáticos de Tierra Santa en los que nunca había estado. Nos fuimos muy temprano, antes de las 8 de la mañana y volvimos 12 horas después. Comenzamos por el Mar Muerto, aunque no nos bajamos.
Río Jordán

Sicomoro en Jericó
Las Bienaventuranzas
De allí fuimos al Río Jordán, al lugar del Bautismo de Jesús. Entramos en Jericó, y paramos a hacernos una foto en el único sicomoro que hay en la ciudad. Muy probablemente un descendiente del sicomoro al que se subió Zaqueo. ¿Quién sabe? De allí nos encaminamos hacia el Norte. Por fin, ¡el Mar de Galilea! ¡Qué emoción! No podía dejar de mirarlo y de embelesarme. Subimos al Monte de las Bienaventuranzas. Y allí estuvimos un rato orando en la Iglesia. La vista del Mar/Lago desde allí es preciosa. Bajamos a Tabgha, donde la multiplicación de los panes y los peces. Poder ver el mosaico famoso de los peces y el cesto, en vivo y en directo, fue un sueño hecho realidad. Nuestra siguiente parada fue en el lugar del Primado de Pedro. Allí, estuvimos en la playa ¡tocando el agua! Pensar que allí mismo Jesús se apareció a sus apóstoles, preparándoles unos peces para comer. Es difícil describir las emociones, supongo que los que habéis estado me entendéis, y los que no os los podéis suponer.
Tabgha

Playa del Primado de Pedro

Primado de Pedro

Siguiendo los pasos de Jesús, nos encaminamos a Cafarnaún, como reza el cartel de la entrada: "la ciudad de Jesús". Allí visitamos la casa de Pedro y la sinagoga. ¡Más emociones!
Cafarnaún

Sinagoga, Cafarnaún

Caná
Comimos en un restaurante típico. Muchos entrantes riquísimos y el típico pescado de la zona: el pescado de San Pedro. La verdad es que es difícil de comer por la cantidad de espinas que tiene. Por la tarde fuimos a Caná. De Caná, fuimos a Nazareth. Visitamos y oramos en la Basílica de la Anunciación, en la casita de la Virgen. La Basílica no me gustó mucho, pero la casita que se conserva dentro me encantó. Es un lugar especial. Luego fuimos a la Casa de San José, donde se supone que estaba la carpintería y la vivienda de la Sagrada Familia. Ya se había hecho de noche y volvimos a Belén. Llegamos justo para cenar. Al día siguiente por la mañana nos fuimos al aeropuerto y regresé a Madrid.
La Anunciación
11 días intensos. 11 días cargados de vivencias, experiencias y mucho Espíritu Santo. Aparte de los sitios visitados he podido disfrutar de tantos hermanos y hermanas a los que no puedo ver normalmente.
La Anunciación
24/11/13
Estoy en Tel Aviv camino de Madrid. Estamos en el avión esperando a poder despegar. La verdad es que espero que no se retrase mucho. 
Han sido días intensos, llenos de bendición. Estoy agotada porque no he parado de traducir. Estar sola en la cabina tiene muchas desventajas. Pero, por lo demás, he estado muy bien. Estaba en la hab. 905 del Manger Square Hotel de Belén. Muy cerca de la Natividad. Tenía una vista increíble. Como en cada encuentro he disfrutado con hermanos y hermanas de todas partes del mundo.
Del jueves 14 al domingo 17 era la Consulta Profética. El 18 una Reunión del Consejo del ICCRS ampliado y del 19-22 la reunión anual del Consejo. El 23 (ayer) estuvimos de excursión por Tierra Santa. Por fin conocí el Mar de Galilea y tantos sitios donde Jesús ejerció su ministerio público. El domingo pasado (17) estuvimos en Jerusalén. Visitamos Getsemaní, la Vía Dolorosa, el Sepulcro y terminamos en el Cenáculo. Allí pudimos estar 1 hora en oración, cuando no está permitido pararse y es casi más un lugar de paso. Lo que allí sucedió quedará registrado en los anales de la RCC.
Sólo Dios sabe lo que quiere y lo que está haciendo. A nosotros nos toca responder con lo mejor que sabemos y podemos.
Al volver, el aterrizaje ha sido forzoso. En mi ausencia mi padre se cayó por las escaleras y se ha fracturado el esternón, además de un dedo de la mano derecha. Ahora estamos de médicos, rehabilitación y muchos cuidados. Desde el verano para acá mi padre ha dado un bajón increíble y es como si le hubieran caído de golpe los 85 años que tiene. Pero, es lo que hay y no podemos cambiar las cosas. Sólo le pido al Señor que nos dé a todos paciencia, fortaleza y mucha paz. Después de estos 11 días de tiempo "extraordinario", llega el tiempo "ordinario". Pero, entramos en Adviento y la alegría y la esperanza deben ser nuestras armas de cada día. Os deseo a todos un feliz Adviento. Perdonad el rollo, pero no podía dejar de contaros las maravillas que el Señor me ha regalado en 11 días.







1 comentario:

Luis Alberto Coelho dijo...


Perdón, me equivoque y publique el comentario en la nota de arriba.
Hermana, gracias por tu relato y por permitirme participar virtualmente de la consulta Profética.
Me hiciste revivir mi peregrinación a Jerusalen del 2010, y todo ese recorrido por Tierra Santa.
Especialmente recordar esa playa y esa humilde capilla que cubre la piedra donde Jesús le hizo un asadito a los apóstoles. Durante todo mi peregrinación me la pase cuestionando "y que tan cierto es que este lugar sea el que dicen que es", pero cuando ingrese ahí tuve la absoluta certeza de que sobre esa piedra estuvo Jesús. No te puedo decir mas, porque no se puede expresar que sentimos cuando el Espíritu Santo nos bautiza.
Gracias por volver ha hacérmelo presente. Beto Coelho

25 de diciembre de 2013 19:16 Eliminar